jueves, 21 de octubre de 2010

Acabado de carrocerías con laca de automoción: trucos y consejos

Por Juan José Suárez Hurtado

Usar laca de automoción como acabado de nuestros modelos puede ser una experiencia muy satisfactoria conociendo bien la técnica y el propio barniz, o puede convertirse en un quebradero de cabeza en el que no paran de aparecer problemas por todas partes. En este artículo vamos a intentar comprender el funcionamiento de estos barnices, los problemas más comunes que pueden aparecer y como evitarlos.
En primer lugar me gustaría hacer hincapié en algo que nunca está de más recordar: lo primero es nuestra salud y nuestra seguridad. Las pinturas y barnices de automoción son acabados industriales que contienen componentes nocivos para la salud. El uso de máscara para gases orgánicos y mantener una ventilación suficiente en el lugar de trabajo debería ser la principal prioridad.
Para comenzar habría que comentar que, por sí misma, la laca de automoción no ataca a ningún sustrato sobre el que la podamos aplicar, ni pintura ni calcas, tan habituales en nuestros modelos. Lo único que hace la laca a la superficie sobre la que se aplica es calentarla ligeramente, cuando la propia laca se calienta para estirarse y ofrecer el máximo brillo posible.
Según mi experiencia, cuando la laca de automoción estropea el trabajo anterior es por no haber sido utilizada adecuadamente.
Cuando por instrucciones del fabricante la mezcla incluye diluyente, además de laca y catalizador, o cuando queremos aumentar la fluidez de una laca que no contempla el diluyente en su fórmula base, dicho diluyente debe ser el específico de la laca de automoción, que usualmente es el mismo diluyente de las pinturas bicapa. Habitualmente se sustituye dicho diluyente por disolvente nitrocelulósico o similar para abaratar costes, o por desconocimiento del efecto que puede producir. El disolvente nitrocelulósico o universal tiene todas las papeletas para arruinar cualquier pintura o calcas sobre las que apliquemos el acabado de barniz.
De la misma forma, muchos de los efectos no deseados se producen por no preparar correctamente el barniz. Hay que respetar escrupulosamente las proporciones en la mezcla según instrucciones del fabricante. Si añadimos diluyente a una laca que no lo contempla en su fórmula base debe respetarse la máxima proporción del mismo que el fabricante recomienda. La mezcla debe hacerse en un recipiente limpio que no aporte restos al barniz, preferiblemente de cristal. Y para terminar y aunque suene de perogrullo, la mezcla debe removerse a conciencia durante al menos un minuto.
Durante el montaje de la maqueta debemos tener en cuenta el funcionamiento de la laca de automoción, si ese va a ser el acabado que le demos. Es algo que aprendí montando el Peugeot 307 de Tamiya. Una vez montado y pintado procedí a lacar sin mayor problema, encontrando después que se había formado una burbuja importante en la junta entre el alerón y la carrocería. La unión no era hermética, al calentarse la laca se calentó el aire que había quedado entre el alerón y la carrocería, expandiéndose, y saliendo hacia fuera creando una burbuja en el barniz mientras éste endurecía. Desde entonces cada vez que una carrocería lleva piezas suplementarias y puede repetirse el mismo caso, realizo varios taladros bajo dichas piezas, para que el aire pueda circular libremente por ellos en caso necesario.
Una vez llegados a este punto, los defectos que puedan aparecer tras aplicar el barniz se deberán mayormente a contaminación en la superficie. Los restos de suciedad, grasas, siliconas o pulimentos son los que suelen producir los famosos "cráteres" en el barniz. Para minimizar la posibilidad de obtener resultados no deseados es recomendable lavar la maqueta con agua y detergente, frotando suavemente toda la superficie con ayuda de un pincel suave. Tras esto aclaramos con gran cantidad de agua corriente y secamos la maqueta con aire a presión (si simplemente dejamos secar y el agua de nuestra ciudad contiene mucha cal, como suele ocurrir, quedarán cercos y manchas).
Ahora la maqueta está preparada para recibir el barniz. La técnica de aplicación es la que se comenta siempre: pasadas lentas, observando a contra luz como la superficie va quedando "mojada". El brillo y calidad del acabado final dependerá principalmente del grosor de la capa de barniz que apliquemos. Si nos quedamos cortos la laca no podrá nivelar completamente pos si misma, ofreciendo poco brillo o una superficie aguada. Si nos pasamos la profundidad del barniz y el brillo serán exagerados, haciendo que la superficie parezca un caramelo. Como todo, es cuestión de práctica y experiencia.
En cualquier caso podemos hacer uso de las características de este tipo de barniz, que permite aplicar capas "sobre mojado" separadas por unos 6 u 8 minutos. Suele dar mejor resultado y un mayor control sobre el acabado que obtendremos el aplicar dos o tres capas de laca separadas por ese intervalo de tiempo que aplicar una sola capa gruesa.
Una vez aplicado el barniz es imprescindible resguardar el modelo del polvo y la suciedad mientras la laca endurece, mediante una vitrina, tupperware o similar.
Como consejo final, si el acabado que nos ha ofrecido la laca de automoción no nos satisface totalmente y nos decidimos a pulir la superficie, lo mejor es dejar pasar unos días antes de empezar dicho trabajo. Que el acabado parezca totalmente endurecido no significa que lo esté, como con cualquier otra pintura. Se obtienen mejores resultados y más fácilmente puliendo varios días después que al día siguiente de aplicar el barniz.